Historia y proceso de elaboración del whisky

Origen del whisky, el "agua de vida"


El whisky es una bebida alcohólica que se obtiene por la destilación de la malta fermentada de cereales como la cebada, el trigo, el centeno o el maíz y posterior resguardado (“envejecido”) en barriles de madera. El origen del whisky (o whiskey en irlandés) se sitúa en dos países de origen celta, Irlanda y Escocia, donde la tradición cuenta que fueron los monjes irlandeses los que a principios del siglo XV lo introdujeron en Escocia durante el proceso de cristianización. A pesar de los diversos escritos encontrados, lo cierto es que se desconoce dónde y cuándo fue destilado por primera vez. Para los que no lo sepáis el proceso de destilar significa separar una sustancia volátil de otra que no lo es mediante un proceso de evaporación y posteriormente de condensación. La palabra whisky procede del gaélico irlandés uisce beatha y su significado es “Agua de Vida”. En Escocia y generalmente fuera de Irlanda se denomina whisky, esto es debido a que en 1870 la calidad del Whisky Escocés era bastante pobre, por lo que las destilerías irlandesas decidieron cambiar el nombre agregando una “e” para desvincularse y que no se confundiera su whiskey con el que elaboraban los escoceses. ​


La producción de whisky estuvo ligada durante siglos a los vaivenes de las diferentes épocas, gobiernos, impuestos, contrabando y guerras. A principios del S. XX ocurrió un acontecimiento que transformó completamente el whisky que se conocía hasta entonces. En un intento por reducir el consumo entre la población, el gobierno del Reino Unido subió los impuestos a los destilados, y viendo que no obtenía resultados legisló la obligatoriedad de envejecer el whisky al menos durante tres años así como rebajar la graduación alcohólica hasta los 40º, normas que curiosamente todavía siguen vigentes a día de hoy.

Como se elabora el whisky
Historia y elaboración del whisky

¿Cómo se elabora el whisky?


El whisky se elabora con dos ingredientes naturales: cereales y agua de manantial. Estos se someten a la acción de un tercer ingrediente natural, la levadura, y mediante el proceso de destilación se obtiene una de las bebidas espirituosas con mas complejidad y carácter que existen, con un sinfín de matices y sensaciones. ​ En este proceso hay que resaltar la importancia que tiene el agua utilizada. Esta interviene en toda la elaboración y aporta características y matices únicos al whisky en cada una de sus denominaciones. Los whiskys se pueden elaborar con diferentes tipos de cereal como el trigo, el centeno o el maíz, pero es la cebada la que le otorga su máxima calidad, e hecho al igual que el agua siempre está presente durante el proceso de elaboración aunque sea en pequeñas proporciones. La cebada es un cereal que se adapta muy bien al frio y a la humedad. Generalmente se cultiva en primavera y se cosecha a finales de verano según el hemisferio. Existen diferentes variedades de cebada con mas o menos almidón que le confieren características únicas a cada whisky. También es bastante curioso que las destilerias escocesas suelen utilizar cebada del resto de Europa, mientras que la suya propia de excelente calidad es exportada a otros países, como por ejemplo Japón.


Elaboración del whisky
Elaboración del whisky

El primer paso dentro en la elaboración del whisky es el malteado de la cebada. Este proceso consiste en remojar los granos durante varios días y posteriormente extenderlos en el suelo para que comience el proceso de germinado a una temperatura controlada. Al germinar el almidón de la cebada se convierte en azúcar de donde se obtendrá parte del alcohol durante el destilado. Al cabo de unos días (aproximadamente una semana) la cebada se traslada a los hornos de secado donde se tuesta ligeramente obteniendo una cebada de color oscuro denominada malta. ​ Una vez la malta está seca y tostada se procede a su molienda y mezclado con agua caliente en las cubas de maceración para extraer el azúcar, obteniendo una especia de mosto. Cuando este se enfría se lea añaden las levaduras para que fermente, obteniendo una cerveza de graduación baja. En este proceso de fermentación las levaduras (que suelen ser hongos unicelulares vivos) convierten el azúcar en alcohol, dióxido de carbono y calor, obteniendo de este modo una cerveza típica. Esta cerveza se destila por lo general dos veces en alambiques de cobre, la forma y tamaño de los cuales determinará en gran parte la personalidad del whisky final. Por lo general los alambiques mas altos y esbeltos producen un licor mas fino y de mayor delicadeza.


Al terminar la segunda destilación se obtiene un aguardiente cristalino de unos 60-70º de graduación que ya incorpora todas las características y matices de la destilería y de los ingredientes utilizados. El paso final es la maduración y envejecimiento que acabará de dotar al whisky de su elegancia final. El proceso de envejecimiento se lleva a cabo en barricas por lo menos durante tres años en el caso de los whiskys escoceses. Durante este tiempo el whisky se suaviza y acaba adquiriendo su personalidad y color definitivo. Cada whisky utiliza un tipo de madera diferente, y esta determina en gran medida el color, propiedades y sabor final del aguardiente. Las barricas se suelen resguardar en grandes almacenes oscuros y fríos, donde la madera al ser porosa también se va impregnando del aire y particularidades del lugar. Finalmente una ven envejecido el producto ya puede ser embotellado y comercializado como tal o se puede utilizar para elaborar otros whiskys mediante mezcla.


En bloglicores encontrarás una selección propia de los mejores whiskys que puedes encontrar en la actualidad, para que encuentres el que mejor se adapte a tu palada.

¡Salud!